Cuando contratamos una póliza de seguro, nuestro principal objetivo consiste en proteger nuestro patrimonio frente a cualquier imprevisto. Sin embargo, existe un error muy común que suele encarecer las primas sin aportar ningún beneficio real: el sobreseguro. Entender este concepto y saber cómo evitar el sobreseguro resulta fundamental para optimizar el presupuesto familiar o empresarial y garantizar una indemnización justa en caso de siniestro. En el sector asegurador, la exactitud al declarar los valores de nuestros bienes es la regla de oro para no pagar de más.
¿Qué es exactamente el sobreseguro y cómo se produce?
El sobreseguro se produce cuando el capital asegurado que figura en las condiciones particulares de la póliza supera de forma notable el valor real de los bienes cubiertos. En el mercado español, el seguro de daños se rige por el principio indemnizatorio. Este principio fundamental establece que el seguro de daños no puede convertirse en un objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado. La finalidad de una póliza de este tipo es reparar el daño sufrido, no generar una ganancia económica.
Por lo tanto, si una persona asegura el mobiliario de su vivienda por un valor de ochenta mil euros, pero el valor real de reposición de esos enseres asciende únicamente a cuarenta mil euros, nos encontramos ante un caso evidente de sobreseguro. Si ocurriera un siniestro total, la entidad aseguradora calcularía la indemnización basándose en el valor real de los daños y no en la cifra que figura en el contrato, según las condiciones contratadas. El tomador habrá estado pagando una prima innecesariamente elevada durante años sin obtener a cambio una mayor protección.
¿Por qué debemos evitar el sobreseguro en nuestras pólizas?
Debemos impedir esta situación principalmente por una cuestión de eficiencia económica. Mantener una suma asegurada por encima del valor real de los bienes implica un desembolso inútil que no aporta ninguna ventaja. Las compañías de seguros calculan el coste de la prima anual basándose en el riesgo asumido y en el capital total garantizado. Al inflar este capital, la prima del seguro sube automáticamente, pero la contraprestación en caso de siniestro no aumentará en absoluto.
Para lograr un ahorro real y efectivo en las pólizas vigentes, el tomador debe realizar una valoración rigurosa. Un correcto asesoramiento asegurador ayuda a determinar el valor objetivo de los bienes para ajustar las primas a la realidad. Las necesidades de protección cambian con el paso del tiempo y las pólizas deben reflejar siempre la situación actual del asegurado.
La valoración del continente es sencilla por tablas orientativas. Sin embargo el valor de contenido de debe calcular con la pausa necesaria para no asegurar, y pagar, de más.
Claves prácticas para evitar el sobreseguro en el hogar
El seguro multirriesgo de hogar es uno de los ámbitos donde más veces detectamos este desfase en las valoraciones. A menudo, los propietarios confunden el valor de mercado o de compraventa de su casa con el coste de reconstrucción de la misma al calcular el capital del continente. El valor del suelo sobre el que se edifica la vivienda no sufre daños en caso de incendio o inundación, por lo que nunca debe incluirse en la suma asegurada de la edificación.
Para determinar el continente correcto, las agencias de seguros aconsejan multiplicar los metros cuadrados construidos de la vivienda por el coste medio de construcción por metro cuadrado de la zona, según las calidades constructivas de la edificación. En cuanto al contenido, que engloba muebles, electrodomésticos, tecnología, ropa y enseres personales, resulta de gran utilidad realizar un inventario detallado estancia por estancia. Asignar una cifra aproximada al azar suele derivar en una estimación desproporcionada que dispara el precio de la póliza de forma injustificada.
CONSEJO EXPERTO: Entender que el valor del suelo no va a sufrir daños ayuda a valorar correctamente el continente.
Diferencias entre sobreseguro e infraseguro: dos extremos peligrosos
Mientras que el sobreseguro supone abonar un dinero extra por un capital que nunca llegaremos a percibir, el infraseguro representa el escenario opuesto y es igualmente perjudicial. El infraseguro ocurre cuando declaramos un valor de los bienes muy inferior a su valor real, normalmente con la idea errónea de abaratar la prima de la póliza anual.
El problema del infraseguro radica en que, ante un siniestro parcial o total, la compañía aseguradora aplicará la denominada regla proporcional. Esto significa que la entidad reducirá la indemnización definitiva en la misma proporción en la que el capital asegurado se encontraba por debajo del valor real. Ambas situaciones demuestran por qué los asegurados deben realizar una declaración de bienes honesta y exacta. Ninguno de los dos extremos beneficia al cliente, y el equilibrio óptimo se alcanza analizando las diferentes opciones de cobertura que mejor se adapten a la realidad.
El sobreseguro en el ámbito de los comercios y las PYMES
Este problema no afecta únicamente a los particulares. En el ámbito corporativo y comercial, las consecuencias de no evitar el sobreseguro repercuten negativamente sobre la cuenta de resultados de un negocio. Los propietarios de pymes y locales comerciales aseguran frecuentemente la maquinaria, las instalaciones o las existencias basándose en precios de adquisición de hace años, sin considerar la depreciación de los activos ni las fluctuaciones reales del stock.
Por ejemplo, la maquinaria industrial pierde valor de mercado con rapidez debido a la obsolescencia tecnológica y al uso diario. Si el tomador del seguro de comercio o empresa no actualiza estos importes y mantiene en su póliza el precio de compra original, la empresa estará destinando recursos financieros a cubrir un valor de reposición que ya no se corresponde con la realidad. Un buen asesoramiento asegurador periódico permite revisar estos parámetros para mantener el capital adaptado al valor real de los activos del negocio.
¿Cómo se resuelven los siniestros en estas circunstancias?
Cuando ocurre un siniestro y el perito de la aseguradora constata la existencia de sobreseguro, la entidad reducirá la indemnización para ajustarla al importe real de los daños sufridos. Según la legislación aseguradora y las condiciones generales del contrato, si el sobreseguro se ha producido sin mala fe por parte del tomador, este tiene derecho a solicitar a la compañía la devolución del exceso de las primas pagadas durante el periodo en curso, además de la oportuna reducción de la suma asegurada para las próximas anualidades.
Por el contrario, si la compañía de seguros demuestra que existió dolo, mala fe o intención deliberada de engaño para lucrarse con la indemnización, el contrato perdería su validez. En este último caso, la aseguradora puede quedar liberada del pago de cualquier indemnización, lo que acarrearía un grave perjuicio económico para el asegurado.
La importancia de revisar tus pólizas de manera periódica
La mejor estrategia para evitar el sobreseguro consiste en revisar con cierta periodicidad nuestras pólizas, especialmente al menos una vez al año o cuando se realicen reformas de importancia, adquisiciones de valor o variaciones en la actividad profesional. Las circunstancias personales y comerciales cambian rápidamente, y lo que hace un tiempo requería una protección elevada, hoy en día puede precisar un ajuste a la baja para no derrochar recursos financieros.
Nuestra agencia de seguros ofrece un servicio cercano de asesoramiento asegurador enfocado en analizar tus necesidades reales de protección. Te ayudamos a seleccionar las mejores opciones de cobertura según las condiciones contratadas para que pagues únicamente por lo que de verdad necesitas asegurar. Si deseas revisar los capitales de tus contratos vigentes o necesitas obtener más información sobre cómo optimizar tus pólizas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

