A nadie le gusta recibir una carta o una llamada de la compañía aseguradora rechazando la reparación de un daño en la vivienda. Sin embargo, existe una cláusula que encabeza el ranking de motivos de denegación en el seguro de hogar: la falta de mantenimiento del inmueble y el desgaste natural de sus instalaciones o materiales.
Comprender la diferencia entre lo que constituye un accidente fortuito y lo que la aseguradora considera obsolescencia o falta de cuidado es fundamental para evitar sorpresas desagradables a la hora de dar un parte.
El principio básico del seguro: El evento fortuito vs. La conservación
El contrato de seguro de hogar está diseñado para proteger al propietario o inquilino frente a hechos súbitos, accidentales e imprevistos (una fuga de agua por la rotura repentina de un latiguillo, un incendio o la caída de un rayo).
Por el contrario, la Ley de Contrato de Seguro y las condiciones generales de las pólizas establecen que el asegurado tiene la obligación de mantener la vivienda en un estado básico de conservación. El seguro nunca debe confundirse con un servicio de mantenimiento gratuito o de sustitución de bienes viejos.
Los supuestos más habituales de denegación por esta causa
Existen varios elementos en una casa que son propensos a sufrir el rechazo del perito por motivo de desgaste o mal estado continuado:
- Goteras y filtraciones por tejados o terrazas: Es uno de los casos más comunes. Si se produce una filtración hacia la vivienda o hacia el vecino por el deterioro paulatino de la tela asfáltica, grietas en la fachada o falta de sellado en las baldosas por el paso de los años, el seguro reparará (a veces) los daños estéticos causados por el agua, pero jamás reparará la causa en el tejado o terraza si determina que el origen era la falta de mantenimiento de la estructura.
- Rotura de tuberías viejas o corroídas: Cuando una conducción de agua supera su vida útil y se rompe por pura corrosión o acumulación de cal, la aseguradora puede negarse a asumir la sustitución completa de la red o limitar su cobertura únicamente a la búsqueda del punto de fuga.
- Sellado de siliconas en platos de ducha y bañeras: Si el agua se filtra hacia la planta inferior porque la silicona de la mampara o del plato de ducha se ha picado o desgastado con el tiempo, la compañía considerará que se trata de una falta de mantenimiento preventivo y denegará la reparación del sellado.
- Averías en electrodomésticos o calderas antiguas: Esperar a que un equipo caduco se rompa por completo sin haber realizado las revisiones periódicas pertinentes sola llevar al rechazo de la reparación, amparándose en el agotamiento de la vida útil del aparato.
«Esperar a que se rompa»: Un error recurrente y costoso
Muchos propietarios mantienen elementos e instalaciones al límite de su capacidad operativa bajo la premisa de «como pago el seguro, cuando rompa que lo cambien». Esta práctica suele derivar en una doble penalización:

Cuando el perito acude a la vivienda, analiza el punto de rotura. Si constata que el material presentaba síntomas claros de deterioro progresivo no atendido, emitirá un informe desfavorable que liberará a la compañía de la obligación de indemnizar o reparar.
¿Qué puedes hacer para prevenir una denegación?
- Realiza un mantenimiento preventivo: Revisa y renueva periódicamente los puntos críticos de la vivienda (siliconas de baños, impermeabilización de terrazas, limpieza de canalones y revisiones anuales de la caldera).
- Guarda facturas de reparaciones y revisiones: Tener justificantes de trabajos de mantenimiento demuestra ante la compañía tu diligencia como propietario en caso de conflicto pericial.
- Distingue entre continente y contenido: Si tienes un siniestro y la causa directa se rechaza por desgaste (por ejemplo, el arreglo de una tubería mermada), comprueba si la póliza cubre al menos los daños derivados producidos en tus bienes o en los de un tercero (responsabilidad civil).


