Cuando contratamos una póliza para proteger nuestros bienes, ya sea una vivienda, un comercio o las oficinas de una empresa, el objetivo principal es garantizar que, en caso de siniestro, recibiremos una compensación económica suficiente para recuperar lo perdido. Sin embargo, existe un concepto técnico que puede reducir drásticamente esa compensación económica y que a menudo pasa desapercibido hasta que es demasiado tarde: el infraseguro en los seguros.
Comprender este término y saber cómo evitarlo es fundamental para garantizar que la protección contratada sea realmente efectiva en el momento de la verdad.
¿Qué significa estar en situación de infraseguro?
El infraseguro se produce cuando el valor de los bienes declarados en la póliza es inferior al valor real de reposición de esos mismos bienes en el mercado. En términos sencillos, significa que hemos asegurado algo por menos de lo que realmente cuesta. Esta situación puede darse tanto en el continente (la estructura física de un inmueble o local) como en el contenido (los muebles, maquinaria, mercancías o enseres personales que se encuentran en su interior).
Al firmar un contrato, el tomador propone una suma asegurada, que representa el límite máximo que la compañía pagará en caso de siniestro total.
Si esa suma asegurada se calcula a la baja, ya sea de forma voluntaria para intentar reducir la prima o por un error de valoración, nos encontramos ante un desequilibrio contractual que perjudica directamente al asegurado cuando se produce un daño.
¿Cómo influye el infraseguro en los seguros en caso de siniestro?
La consecuencia directa de esta situación no se limita únicamente a que, si se produce una pérdida total, recibiremos menos dinero del necesario para reconstruir o reponer los bienes. El verdadero problema surge en los siniestros parciales, que son los más habituales, como un daño por agua o un incendio localizado en una estancia.
Cuando la entidad detecta que el valor declarado en la póliza es inferior al valor real del bien en el momento del siniestro, aplica por ley la denominada regla proporcional. Esto significa que la indemnización se reducirá en la misma proporción en la que se encontraban los valores. Si has asegurado tus bienes por la mitad de su valor real, la compañía solo pagará la mitad del coste de los daños, incluso si el importe de dichos daños es muy inferior a la suma total asegurada.
Un ejemplo práctico de la regla proporcional
Para entender mejor cómo afecta esta situación, analicemos un ejemplo práctico centrado en el contenido de una oficina o negocio. Imaginemos que el valor real de todo el mobiliario, equipos informáticos y mercancías de un local asciende a 60.000 euros. Sin embargo, al contratar la póliza, el propietario decide declarar un valor de contenido de 30.000 euros, buscando obtener una cuota mensual más económica.
Tiempo después, se produce un cortocircuito que provoca un incendio menor, causando daños en los equipos informáticos por valor de 10.000 euros.
Al enviar al perito para evaluar los daños, este constata que el valor total de lo que había en el local antes del siniestro era de 60.000 euros y no de los 30.000 declarados. Dado que el contenido estaba asegurado al 50% de su valor real, la entidad aplicará la regla proporcional y abonará únicamente el 50% del daño reclamado, es decir, 5.000 euros, debiendo el propietario asumir los 5.000 euros restantes de su propio bolsillo para poder retomar su actividad habitual.
¿Cuáles son las causas más comunes de esta situación?
Estar en una situación de riesgo por valoración incorrecta no siempre es una decisión consciente para ahorrar en la prima. En la mayoría de las ocasiones, se debe a la falta de información o al paso del tiempo sin revisar las pólizas vigentes. Las causas principales suelen ser:
- Falta de actualización de las pólizas: Con el paso de los años, es habitual adquirir nuevos enseres, realizar reformas de mejora en el inmueble o incorporar nueva maquinaria en el caso de los negocios. Si estos cambios no se comunican, el capital asegurado se queda obsoleto rápidamente.
- Errores en la valoración inicial: Calcular el valor de reconstrucción de un inmueble (continente) no es lo mismo que calcular su valor de compraventa en el mercado inmobiliario. Confundir estos términos suele llevar a declarar capitales incorrectos en la póliza.
- No declarar reformas importantes: Mejorar el aislamiento, cambiar las instalaciones de fontanería y electricidad o instalar acabados de alta calidad incrementa el valor del continente. Si no se refleja en el contrato, se genera una situación de vulnerabilidad.
¿Qué diferencia hay entre infraseguro y sobreseguro?
Es común confundir el concepto analizado con su opuesto, el sobreseguro. El sobreseguro ocurre cuando el capital declarado en el contrato es notablemente superior al valor real de los bienes asegurados. Aunque pueda parecer que de esta forma estamos mejor protegidos, la realidad es muy diferente.
El principio básico del seguro es el carácter indemnizatorio, lo que significa que un siniestro nunca puede ser objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado. En caso de pérdida total bajo una situación de sobreseguro, la compañía únicamente indemnizará el valor real del bien dañado en el momento del siniestro, por lo que el tomador habrá estado pagando una prima más alta de manera totalmente innecesaria. De ahí la importancia de ajustar los capitales a su valor justo y real.
¿Cómo podemos evitar el infraseguro y proteger nuestro patrimonio?
Evitar que una valoración errónea arruine la eficacia de nuestras coberturas es un proceso sencillo si se cuenta con el asesoramiento asegurador adecuado. Existen diversas estrategias y opciones de cobertura que permiten mantener los capitales al día según las condiciones contratadas:
Realizar un inventario detallado del contenido
Tanto para una vivienda como para un comercio, es fundamental realizar una lista exhaustiva de todos los bienes, asignándoles su valor de reposición a nuevo. Conservar facturas de compra, fotografías y manuales de los elementos de mayor valor ayuda no solo a calcular el capital inicial de forma precisa, sino también a agilizar los trámites periciales en caso de incidente.
Calcular correctamente el continente
Para determinar el valor del continente, se debe considerar el coste estimado de reconstrucción del inmueble (mano de obra, materiales, tasas de desescombro, licencias), excluyendo el valor del suelo, ya que este no se destruye en un siniestro. Muchas compañías utilizan tablas de cálculo automático basadas en los metros cuadrados y la calidad de la construcción, lo que suele eximir de la aplicación de la regla proporcional según la póliza.
Revisar periódicamente las condiciones de la póliza
Se aconseja repasar las coberturas de forma anual, especialmente coincidiendo con la renovación del contrato. Informar de cualquier variación significativa en el inventario o de obras realizadas garantiza que la póliza siga respondiendo con total eficacia ante un siniestro.
Valorar la contratación de pólizas a primer riesgo
Según la póliza y las necesidades específicas del cliente, existe la posibilidad de asegurar ciertos elementos bajo la modalidad de primer riesgo. En este tipo de contratación, la compañía se compromete a indemnizar los daños sufridos hasta un límite máximo fijado de mutuo acuerdo, sin aplicar la regla proporcional, incluso si el valor total de los bienes es superior. Es una opción de cobertura muy utilizada según las condiciones contratadas para proteger bienes específicos de alto valor o riesgos muy concretos.
Conclusión y recomendaciones finales
Garantizar que el patrimonio familiar o empresarial esté correctamente protegido requiere prestar atención a la letra pequeña de los contratos y realizar valoraciones realistas. El impacto de el infraseguro en los seguros puede transformar un siniestro menor en una crisis financiera debido a la aplicación de la regla proporcional. Por ello, contar con el apoyo de profesionales resulta de vital importancia para tomar decisiones informadas y seguras.
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