Contratar sin errores

Cuando un autónomo abre un negocio o una pyme renueva su póliza anual, es muy habitual cometer el error de fijarse únicamente en el precio final de la cuota. Sin embargo, en el ámbito de la aseguramiento profesional, lo barato puede salir extremadamente caro. Los seguros para pymes y autónomos de deben revisar siempre. No revisar detenidamente las cláusulas y la letra pequeña antes de firmar puede dejar al descubierto los activos más valiosos de tu empresa justo cuando ocurre un siniestro grave.

Un seguro mal configurado no solo puede suponer la denegación de una indemnización, sino que puede poner en riesgo el patrimonio personal del autónomo o la viabilidad financiera de la sociedad. Para evitar sorpresas desagradables, analiza estos cuatro aspectos fundamentales antes de dar el visto bueno a cualquier propuesta:

1. La delimitación exacta de la actividad desarrollada

Las aseguradoras clasifican el riesgo en función del epígrafe o la descripción exacta de la actividad laboral. Si en tu día a día has ampliado servicios, vendido nuevos productos o cambiado los procesos de trabajo y no lo has notificado formalmente a la compañía, te encuentras en una situación de regla de proporcionalidad o incluso de falta de cobertura.

Ejemplo: Un taller mecánico que empieza a realizar trabajos de pintura sin notificarlo a la póliza puede ver rechazada la cobertura en caso de un incendio originado en la zona de lacado.

2. Sublímites por víctima en la Responsabilidad Civil

Muchas pólizas presumen de un capital elevado de Responsabilidad Civil (por ejemplo, 300.000 € o 600.000 €), pero ocultan en las condiciones particulares un sublímite por víctima muy bajo (por ejemplo, 60.000 €). Si ocurre un accidente grave en tus instalaciones o a raíz de tu servicio y la indemnización fijada judicialmente por lesiones excede ese sublímite por persona, la empresa tendrá que abonar la diferencia de su propio bolsillo.

3. Responsabilidad Civil Patronal y de Explotación

Si tienes personal a tu cargo, no basta con la RC de Explotación habitual. Es imprescindible contar con RC Patronal, que es la que responde ante las demandas de tus propios empleados o sus familias en caso de accidente laboral dentro de la jornada de trabajo. Comprueba que el capital asignado a esta garantía sea suficiente para cubrir indemnizaciones por invalidez o fallecimiento.

4. Defensa jurídica, costas y libre elección de abogado

Frente a una reclamación judicial de un cliente, un proveedor o un competidor, los costes de defensa pueden dispararse rápidamente. Comprueba que tu seguro cubra no solo las fianzas judiciales, sino también la defensa jurídica con libertad de elección de abogado y procurador, evitando quedar atado únicamente a los gabinetes jurídicos de la propia aseguradora.

Comprueba siempre que tu seguro está adaptado a tu actividad o actividades correctas. Contar con el asesoramiento de una agencia especializada te permite analizar estas cláusulas sin sorpresas, ajustar los capitales a la realidad de tu mercado y garantizar que cada euro invertido proteja de verdad tu negocio.

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